Tras años de explorar, de indagar en sí mismo, por fin descubrió qué era eso que hacía tanto estaba sintiendo. Durante esos años, él notaba que eso iba creciendo, cada vez era más intenso pero no sabía exactamente lo que era; crecía dentro de él sin control.
Él al principio lo negaba, se negaba a sí mismo, tal vez por miedo a lo que pensasen los demás, por miedo a lo que pensase el mundo general. Tenía miedo de lo que eso pudiese conllevar.
Pero de eso hace ya unos meses. En los meses siguientes él había entrado en otro mundo, por así llamarlo, uno la verdad bastante utópico; o eso le parecía a él comparado con el suyo propio. Pero utópico o no, ese mundo le había marcado. Había visto gente que sentía lo mismo que él pero que en vez de huir lo aceptaba, gente que no sentía miedo por sentir eso, sino que estaba orgullosa de sentirlo. Y eso había hecho que por fin se diese cuenta de que no tenía que huir de lo que le pasaba sino aceptarlo, y alegrarse de ser así, de ser diferente a los demás, porque eso le hacía ser un poco más único.
Hoy, hace ya mucho que perdió ese miedo, hasta se pregunta cómo podía pensar entonces así. Tiene claro, muy claro lo que siente, pero aún es algo que guarda muy dentro de él porque, aunque no tiene por qué tener miedo, sabe que en este mundo en el que él está no puede mostrarse tal como es. Pero le queda ese mundo, ese otro mundo que una vez visitó y que cambió su vida para siempre, que le abrió los ojos; y da gracias cada día por ello.

Secreto...
secreto a voces, diría yo jaja :)
ResponderEliminar¬¬ el pobre chico tiene que ir perdiendo el miedo... no te metas con mi personajee!!! ¬¬ xD
ResponderEliminar