Durante la vida, quizás sin darnos cuenta, nos ahogamos en un vaso de agua sin darnos cuenta que ese pequeño vaso está dentro de un lago mucho más grande.
Lo primero, aprender a salir del vaso.
Lo segundo, aprender a nadar, que al fin y al cabo algún día nos ahogaremos de verdad, y ese día sí que no tendrá remedio.
Supongo que en la vida todo se aprende, aunque sea a base de golpes.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
la mejor solución radica en beberse el vaso y quedarse ahi a salvo del mar :)
ResponderEliminarun beso