Recuerda con nostalgia cuando una fría tarde de invierno le conoció, gracias a unos amigos, en una cervecería del centro, y lo mal que le cayó en ese momento. Y como con el tiempo y algo de sinceridad eso dio paso a simpatía hacia él, ternura, cariño, atracción, pasión, y por último, amor. Y como ese amor se fue consolidando, y sus vidas fueron tomando el mismo rumbo. Ese rumbo les condujo al matrimonio, a formar una familia y a tener una vida en común. Todo parecía perfecto.
Pero el tiempo no pasa en valde. El amor se va enfriando, desgastando... Entramos en la rutina y ya no tenemos ganas de nada, ni de nadie. Así, la pasión se va poco a poco agotando, quedando el amor, el intenso amor, un amor que si no se cuida se va consumiendo, como una cerilla se consume poco a poco por el fuego. En este caso, el tiempo fue el fuego que lo consumió todo, dejando sólo el cariño, un frío y simple cariño. Y así todo se volvió monótono, gris, y sobre todo triste.
Ése es el motivo de sus lágrimas. La melancolía por lo perdido. Caer en la cuenta de que con quien has compartido los últimos 20 años de tu vida, ha pasado de ser tu amante, el centro de tu vida, tu otra mitad, tu mejor apoyo; a ser simplemente alguien con quien compartes una cama de matrimonio. Y comprobar que sólo os unen las alianzas en vuestros dedos, una hipoteca y unos hijos que son ajenos a todo esto.
Así, con los ojos rojos y aún llorosos, contempla las páginas vacías del álbum, preguntándose qué futuros recuerdos, inmortalizados en fotografías, colocará ahí cuando el otro protagonista de sus recuerdos se ha convertido en un extraño que cada vez forma menos parte de su vida.

El álbun de nuestra vida aún por llenar.
los álbum de fotos son tan geniales..me encanta :)
ResponderEliminarDepende también de los recuerdos que haya en ellos. Muchas veces los recuerdos pasados resultan muy duros cuando los vuelves a ver. Otras en cambio son recuerdos felices.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarMe alegro de que al final hayas vuelto a publicar de tu propia cosecha... que no se consuma la llama que has encendido al escribir, estoy convencido de que aun te queda mucho por decir mediante éste blog.
ResponderEliminarY sí, la pasión finaliza, y el amor, cuidado, se conserva tanto cómo se quiera, tal vez en algunos casos, más...